Los sábados por la mañana en el piso de abajo del mercado se abre una puerta al infierno. Por ella entran decenas de demonios que hacen sus compras y luego salen. No son mala gente pero no pueden evitar mirar fijamente a todos los que no son como ellos. Por eso los vecinos del barrio los sábados no solemos frecuentar el piso de abajo.
Este sábado llovía mucho y fui al mercado. Es un sitio agradable cuando llueve. Iba paseando feliz, no me acordé de lo de la puerta al infierno y bajé al puesto de salchichas. Pude comprobar que los demonios hacen cola muy ordenadamente.
Muy Noguera y muy bien.
ResponderEliminarY muy real, porque esa carnicería existe!
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